HISTORIA

La Técnica Alexander fue desarrollada a partir de finales del s. XIX por Frederick Matthias Alexander, nacido en Tasmania en 1869.

Alexander fue un actor que comenzó a sufrir problemas de voz al inicio de su prometedora carrera. Sufría frecuentes afonías que le impedían ejercer su profesión, de manera que tuvo que consultar a varios médicos. Los tratamientos y descansos de voz que le recomendaron le proporcionaron sólo un alivio temporal y la afonía volvía a aparecer. Tras observar que ocurría lo mismo en repetidas ocasiones, Alexander concluyó que probablemente sus problemas de voz surgían de algo que él mismo hacía mientras actuaba y se propuso investigarlo.

Durante un largo proceso de auto-observación, fue descubriendo que existía una relación entre la cabeza y el cuello que afectaba al funcionamiento de la voz y la respiración.

Más adelante, descubrió que la tensión del cuello formaba parte de un patrón más amplio de tensión que afectaba a todo el cuerpo y que se activaba con la simple idea de pensar en recitar un texto. Estudió entonces su forma de reaccionar, mental y físicamente, para evitar dicho patrón y las consecuencias fueron positivas no sólo para la recuperación de su voz sino para su bienestar y salud generales. Había encontrado la forma de cambiar sus hábitos basándose en la unidad de cuerpo y mente como algo inseparable en el funcionamiento del ser humano.

Después de haber recuperado su voz y su respiración y de haber mejorado su presencia en escena, comenzó a enseñar a otras personas con problemas similares, obteniendo tan buenos resultados que, con el tiempo, cada vez eran más los médicos que le enviaban sus pacientes.

En 1904 se trasladó a Londres para dar a conocer su trabajo, apoyado por numerosos profesionales de la medicina. Allí continuó sus clases y escribió cuatro libros sobre su método: La herencia suprema del hombre (1910), Control consciente y constructivo del individuo (1923), El uso de sí mismo (1932) y La constante universal de la vida (1941).

Entre sus alumnos se encontraron el novelista Aldous Huxley, el dramaturgo George Bernard Shaw y el premio Nobel de fisiología Sir Charles Sherrington. Entre 1914 y 1924 Alexander vivió en Nueva York, donde fue alumno suyo el destacado filósofo de la educación John Dewey, quien colaboraría en sus publicaciones.

En 1930 empezó a formar también a profesores en su método, estableciendo un periodo de formación de tres años que se ha mantenido en las escuelas de formación hasta la actualidad.

Hoy día, las investigaciones científicas publicadas sobre la efectividad de la Técnica Alexander abarcan temas desde la ejecución musical hasta la prevención y recuperación de diferentes tipos de trastornos músculo-esqueléticos, entre otros. A lo largo de su historia, profesionales de la medicina, artistas, educadores y deportistas de todo el mundo han reconocido su efectividad. Destaca el premio Nobel de medicina Nikolaas Tinbergen, quien en 1973 dedicó gran parte de su discurso a la Técnica Alexander.

En la actualidad, hay más de 3.000 profesores titulados enseñando la Técnica Alexander en más de 30 países de todo el mundo. Los profesores trabajan de forma independiente, en empresas y en centros relacionados con la salud, la educación o el arte.

“La técnica del señor Alexander mantiene con la educación la misma relación que ésta mantiene con todas las demás actividades humanas”
(John Dewey, Filósofo)